El acuerdo entre los líderes del FAM y el Ministerio de Educación es una buena noticia porque pondría fin a un mes largo de conflictos, de interrupción de las clases en el sistema público y de extremismos injustificados. Los dirigentes magisteriales han forzado la situación para terminar en el mismo punto por el que, supuestamente, comenzaron el paro. Ahora preguntamos, ¿quién asume la responsabilidad de lo ocurrido; quién le retorna a los estudiantes el tiempo real perdido y el irrecuperable retroceso académico; quién resarce a las familias por las incomodidades y el desasosiego vivido, y quién responde políticamente por la inestabilidad generada y las millonarias pérdidas provocadas a las arcas del Estado? Intuimos que nadie. Los dirigentes seguirán siéndolo y los docentes volverán a clases como si nada hubiese ocurrido. La única lección posible de este desastre es que el diálogo es el único camino hacia las soluciones y que la mesa es un mejor espacio de lucha que la calle. ¿Y la ciudadanía? Bueno... seguirá observando perpleja estos espectáculos perjudiciales y contradictorios. Ojalá fuese el último.
Hoy por Hoy 2006/09/14
14 sep 2006 - 05:00 AM
