La competitividad no es una palabra que al ser pronunciada ejerce efectos mágicos. A veces parece que es un eslogan publicitario, otras veces se desgasta en boca de políticos y tecnócratas, pero la realidad es terca y exige cambios radicales si realmente queremos que Panamá sea un país competitivo. El último informe del Banco Mundial asegura que una empresa panameña debe hacer 59 pagos al fisco, un 200% más que en países desarrollados y un 50% más que en el promedio latinoamericano. También habla de la rigidez de nuestro sistema de contrataciones. Conocemos hoy, además, el balance del Pacto Global, donde nuestras compañías privadas pierden la lucha contra la corrupción. Los lastres a la competitividad surgen especialmente de un clima de negocios pesado donde nuestros gobiernos no han sido capaces de allanar el camino y permitir que la iniciativa privada empuje con más decisión el crecimiento económico y la generación de empleo. Este no es un tema que interese a unos pocos. Se trata de uno de los eslabones clave para el verdadero desarrollo y modernización del país. Alguien debe tomar nota.
Hoy por Hoy 2006/09/12
12 sep 2006 - 05:00 AM
