Mientras el país exige a gritos que se esclarezca la cantidad de actos de corrupción que se denuncian a diario, la Secretaría Ejecutiva del Consejo Nacional de Transparencia contra la Corrupción está mirando hacia las tranquilas aguas de la ‘prevención’. Lo hace bajo el argumento que está “esclareciendo” sus funciones. Sin embargo, parece que temiera mostrar los dientes o no tuviera la suficiente voluntad para penetrar las aguas negras de la investigación de los delitos. No es que esté mal que busque prevenir las irregularidades, sino que está enfocando sus fuerzas para donde no es: la sociedad reclama que investigue con prontitud, que vaya al fondo de los hechos, que aclare si todo lo que se denuncia ocurrió o no, y que si hay responsables, vayan a la cárcel. Porque las prisiones están llenas, pero no precisamente de aquellos que cometen delitos contra la administración pública, que son muy graves porque lesionan a la sociedad entera. Los dineros del erario son sagrados, igual que la moral pública. Su defensa por instituciones como ésta que ahora prioriza ‘prevenir’, no puede permitir ni un momento de duda ni un segundo de descanso.
Hoy por Hoy 2006/09/04
04 sep 2006 - 05:00 AM
