El anuncio hecho por los gremios de maestros de que están dispuestos a rebajar sus pretensiones salariales en las negociaciones con el Ministerio de Educación abre una puerta para la solución de un conflicto social que seguía latente. Porque si bien han cesado las marchas y la suspensión de clases, la inconformidad docente no se había extinguido. Lo que corresponde ahora es que maestros y Gobierno bajen la guardia, dialoguen y fijen pronto un plan de trabajo que permita solucionar esta coyuntura y, sobre todo, sacar a la educación del estancamiento en que está. Las verdaderas cartas en la negociación no deben ser los intereses particulares sino los intereses de los alumnos, que en este proceso han sido testigos mudos. Nuestros estudiantes y el país entero reclaman un servicio educativo responsable y de calidad, y hacia allí debemos mirar todos. Las crisis tienen que ser vistas como oportunidad para retomar el rumbo deseado y ésta no puede ser la excepción.
Hoy por Hoy 2006/07/23
23 jul 2006 - 05:00 AM
