Los ‘padres’ de la patria tienen una especial capacidad para sorprender a los ciudadanos y ciudadanas. O para engañarlos...
Hace unos días, la Gaceta Oficial publicaba una nueva ley de acuñación de monedas en la cual, escondida, sin sentido y con mucha intención, se incluía una modificación al Código Fiscal que supone, cómo no, un nuevo privilegio para los y las honorables: tampoco van a pagar el ITBMS de los carros que compren.
El descaro llega a tales extremos que es difícil describir con palabras la frustración y la rabia que pueden provocar los diputados en nosotros, los ciudadanos indefensos ante el atropello de los que mal ejercen el poder.
Lo más grave es que el sistema político panameño está podrido desde sus entrañas y es probable que ni siquiera una constituyente o un reemplazo generacional solucione esta tendencia ‘genética’ al juega vivo. Estos diputados –que reciben cada mes mil 800 dólares en salario, 3 mil 200 en gastos de representación, mil dólares más para combustible y 4 mil para pagar a su personal- quieren más. ¿Quién los quiere a ellos?