Quizá suene extraño, pero una de las asignaturas pendientes que tiene nuestra sociedad es la de incorporar a los niños y niñas al pleno ejercicio de su papel social. El derecho a una buena educación, a la protección de su integridad física y emocional, a la salud o al ocio no son capítulos huecos de alguna declaración universal, sino el cuerpo de premisas para que un menor de edad se convierta en un ciudadano de bien. El Día del Niño se centra, habitualmente, en la exaltación de lo lúdico y ese es un buen ángulo de la infancia. Pero en nuestro país todavía hay miles de niños que no gozan del derecho a divertirse y, mientras en los eventos de hoy proliferan hamburguesas y payasos, ellos tienen que trabajar en cafetales o semáforos. Tenemos mucho trabajo por delante si queremos que nuestros niños no sean sólo parte de un discurso de la oficina de la primera dama de turno o de los organismos internacionales. Los menores viven en hogares y allí sus derechos pueden comenzar a hacerse efectivos. En este tema, todos tenemos un papel que jugar.
Hoy por Hoy 2006/07/16
16 jul 2006 - 05:00 AM