¿Por qué los gobiernos cometen una y otra vez la torpeza política de no escuchar a sus pueblos? La respuesta es incierta pero el ejemplo es cercano. La Patria Nueva prometida por el presidente Martín Torrijos parece estar rellena de Patria Vieja, y no de cualquiera, sino de la que evoca las peores pesadillas entre los panameños.
Al menos una veintena de ex miembros de las desaparecidas Fuerzas de Defensa hoy están en el gobierno en puestos de relevancia e influencia, incluidos algunos referidos a la seguridad del Estado. Probablemente hay más, pero la transparencia es una de esas asignaturas pendientes en las que también naufragan nuestros mandatarios. No se puede apostar a dos caballos al mismo tiempo: o renovamos la estructura estatal y relegamos a los dinosaurios que tanto daño hicieron a la patria; o volvemos a entregar el poder a quienes lo usaron para su propio beneficio.
El mensaje debe ser acorde con las acciones, señor Presidente, y Panamá, como muestran las encuestas, no quiere más de lo mismo. Se puede decir más alto, pero no más claro.