O nos deprimimos o nos desconectamos o tomamos asiento para ver el espectáculo. Nuestra justicia, aquejada de tanta y tan insoportable impunidad y de tanta y tan indignante ineficacia, es ahora un campo de juego en el que una institución le echa la culpa a la otra, y en donde no somos capaces de componer una selección nacional que juegue bajo la misma bandera.
A los ciudadanos nos importa poco si es la maquinaria fiscal o la judicial la que tiene problemas, porque para nosotros el sistema de justicia es uno, el Estado es uno y los funcionarios que cobran y trabajan para él deben hacerlo coordinados y por un bien común.
Acaben con estas disputas, siéntense alrededor de la mesa y hablen el mismo lenguaje. Háganlo por el bien de la justicia, háganlo por el bien de Panamá. Pero si el bienestar común no es suficiente razón, háganlo para pasar a la historia como funcionarios y funcionarias que le dejaron una buena herencia a su país.
