Que los panameños empecemos a sentir la presencia de una oposición protagónica, beligerante y equilibradora. Ese es el beneficio que se puede esperar del hecho de que algunos presidenciables estén estirando sus alas con miras al 2009. Torrijos inició su gestión en circunstancias favorables desde el punto de vista político: mayoría absoluta en la Asamblea Nacional; potestad de nombrar a cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia; vínculos estrechos con los principales medios de comunicación.
A esto se sumó su aplastante triunfo electoral, que dejó a los contendores desarticulados y silenciados. Ahora que estos parecen dispuestos a volver a dar la pelea, es de esperar que hayan entendido que la democracia necesita una oposición seria, cuyo discurso no esté al servicio de las ambiciones políticas inmediatas, sino del porvenir de la patria.
