El reciente homicidio -presuntamente ligado al narcotráfico- en una arteria central de la ciudad y de manos de asesinos a sueldo, es un timbre de alarma que debe despertar la atención de las autoridades y de la sociedad.
El narcotráfico es un negocio millonario y el dinero es una fuerza seductora y poderosa, capaz de corromper y destruir los cimientos de una sociedad. Panamá, por su ubicación geográfica, el uso del dólar, el centro bancario y la Zona Libre, es un imán natural para los traficantes.
Cada agente de policía, empresario, corredor de bienes raíces, comerciante, banquero, abogado o estudiante panameño debe estar consciente de que cuando le abre las puertas del país a los narcotraficantes y a los intermediarios de éstos, no solo le está dando paso al dinero que ellos dispensan a manos llenas, sino también a sus métodos, que son los del chantaje, de la corrupción y de la violencia. Para muestra, una nación: Colombia.
