El “Estado de Derecho” es un ideal que se construye con normas y actos legítimos. Pero en este país ha servido, demasiadas veces, como pretexto para entorpecer las investigaciones y cualquier proceso que atente contra la corrupción. Algo así es lo que pasa en estos días en la Corte Suprema de Justicia. Los ciudadanos esperábamos que la magistrada presidenta hiciera mancuerna con la procuradora en la tarea de desenmascarar a un magistrado cuya idoneidad está en serio cuestionamiento. Sin embargo, la reacción de la Corte ha sido atacar a la Procuraduría, apelando a la forma y nunca al fondo y, cómo no, echar mano al Estado de Derecho. Claro, que a estas alturas de nuestra historia ya nadie cree que las máximas autoridades del Órgano Judicial recuerden muy bien el sentido último del Derecho, muchos menos el significado de justicia o el de transparencia. En este mundo al revés que vivimos en Panamá, el acusado se convierte en acusador fácilmente; y el delincuente, en defensor... del “Estado de Derecho”.
Hoy por Hoy 2006/03/07
07 mar 2006 - 05:00 AM
