Las oficinas tienen aire acondicionado y desde cómodos sillones observamos la realidad emitiendo juicios, ideando grandes soluciones o realizando diagnósticos de cómo está el país y cuáles son las salidas. Fuera, en cada recodo del camino de la Panamá rural, hay maestros y maestras que viven sin comodidades, cuyas preocupaciones son limpiar los tablones que hacen de escuela o cómo lograr que los alumnos, algunos con hambre, presten atención a una educación que no redime a nadie si no provee oportunidades para aplicarla. Hoy queremos homenajear a esos docentes que sostienen la parte más débil del sistema y hacer un llamado a la solidaridad general y a los funcionarios de ciudad. Es fácil ver esa lucha cotidiana desde las gradas, pero lo necesario es bajar al terreno para reinventar y lograr que la brecha entre lo urbano y lo rural cada día se estrechezca.
Hoy por Hoy 2006/03/05
05 mar 2006 - 05:00 AM
