No hay progreso sostenible sin educación de calidad. El mayoritario fracaso en las pruebas de acceso a nuestras principales universidades públicas demuestra que Panamá tiene un problema que va más allá de las precarias infraestructuras físicas o del acceso universal a los diferentes niveles educativos. El cóctel formativo que le damos a nuestros niños, niñas y adolescentes está desfasado y el cuerpo de docentes adolece de falta de preparación, apoyo oficial y oportunidades de reciclaje pedagógico. No podemos permitirnos esta situación porque necesitamos formar profesionales, ciudadanos pensantes, que trabajen por un proyecto viable de país. La calidad de la educación determina la calidad de la sociedad del futuro inmediato, por eso en este terreno no valen parches del gobierno de turno. Sería bueno saber qué tan activo es el Consejo Nacional de Educación, qué tan rápido va a avanzar el proceso de acreditación de la educación superior y qué acciones de fondo –y no solo de forma- se están tomando para poner orden en un sector que, según todos los implicados, arrastra males muy profundos.
Hoy por Hoy 2006/03/03
03 mar 2006 - 05:00 AM
