Las aguas vuelven al cauce: las minivacaciones terminaron, las calles ven culecos desplazados por transeúntes, llegarán los balances exitosos de todas las instituciones –incluso adjetivando muertos según si el lugar del deceso coincidía con desfiles o no–... y se levanta el telón en la Asamblea Nacional para el periodo de sesiones 2006. ¿Año nuevo vida nueva? Sería de agradecer.
La vergüenza de ver cómo el Ejecutivo legislaba en el secreto de sus sesiones, no fue mayor que el hecho de saber que si esos proyectos hubieran caído en manos de los diputados habrían entrado al congelador que tan bien manejan. Hoy comienzan las sesiones y Torrijos no va a permitir que sus decretos ley pasen a debate, sino que va a "resumir" año y medio de gestión en unos cuantos minutos de discurso.
Los y las honorables deberían aprovechar la Cuaresma, hacer una "reconversión" –no de almas–, y demostrar que sí son la rama del poder que representa al pueblo. ¡Sería tan refrescante sentir la maquinaria legislativa a todo ritmo...!
