La ciudad oculta, en el laberinto de sus barrios, realidades complejas y a veces crueles. Si los vecinos de la barriada El Bosque, en Tumba Muerto, revivieron los peores momentos de la historia reciente entre gases lacrimógeno, ráfagas de balas y sirenas; en Río Abajo hay personas que viven en condiciones infrahumanas en La Barraca.
Estos hechos corresponden a dos sensaciones que se están enquistando en nuestra sociedad: cada día vivimos más inseguros, y cada día la brecha del desarrollo deja más excluidos a nuestro lado. No hay soluciones mágicas para estos problemas y no todas las responsabilidades recaen en el Gobierno.
Por eso es importante que la comunidad participe en la elaboración de las políticas sociales y de seguridad, para que el resultado sea más eficiente. Construir desde la ciudadanía, ejecutar desde el Gobierno y fiscalizar como ciudadanos es una fórmula que en otros países ha dado resultado. Mientras no sea así, los excluidos se quedarán denunciando eternamente su situación y las autoridades no dejarán de poner parches.
