Las amenazas son más amenazas cuando se concretan en el llamado Primer Mundo. La temida gripe aviar está entrando en Europa, y la sospecha de nuevos casos en Alemania reafirman que el riesgo de contagio para humanos, fuera del cinturón asiático, es real.
Los expertos lo anunciaron y durante unas semanas el tema estuvo en la palestra. Ahora, con el goteo incesante, pero lento, de noticias da la sensación de que se ha bajado la guardia. Panamá, en alianza con otros países de la región, debe prepararse. No sólo con vacunas aún de dudosa eficacia, sino con un sistema de detección temprana, ya que somos lugar de paso de miles de aves migratorias que pueden portar el virus.
El continente americano es el único que no ha sido tocado por esta cepa mortal. Cuando llegue, los ciudadanos deben tener información real y no alarmista para que el conocimiento se convierta en la mejor vacuna.
