Periodistas y medios deben resolver problemas éticos todos los días y en no pocos casos, sobre la marcha. Las decisiones no siempre resultan en algo justo. Pero la buena noticia es que cada vez más el tema de la ética periodística cobra un protagonismo tal, que los especialistas han empezado a notar que existe una relación directa entre el éxito y la ética. Aseguran que la ética sí paga.
Pero habría que agregar que también tiene un precio. Reconocer los errores, ser generosos en las réplicas o en las correcciones, actuar de buena fe, ser más tolerantes y respetuosos no son siempre de práctica fácil, pero sin duda generan réditos.
En Panamá –debemos aceptarlo– la ética es un tema que no encabeza las agendas de los medios cibernéticos, radiales, televisivos o impresos: es un asunto marginal que se atiende cuando el tiempo lo permite. Esa actitud no es nada justificable frente a la ciudadanía. Reconocer nuestra soberbia en esta materia es el primer paso para recuperar el principal valor de los medios informativos: la credibilidad.
