El Banco Mundial asegura que la productividad agrícola de los países en desarrollo podría aumentar hasta un 20% si las mujeres tuvieran acceso y control, en condiciones de igualdad, a los ingresos agrícolas, los servicios agrícolas y las tierras. Y la prueba es que cuando los proyectos innovadores de desarrollo permiten la activa participación de las mujeres, los resultados suelen ser positivos, como en el caso de las indígenas que han logrado producir un café de altísima calidad, liderando ellas todo el proceso.
El desarrollo se logra con políticas efectivas y realistas. Las mujeres del Panamá rural son, en muchos casos, cabeza y esperanza de sus familias. Cada dólar bien invertido en ellas se multiplica varias veces y pone en marcha una cadena que impulsa la educación formal de sus hijos, la mejora en sus comunidades y una sensible mejora en la calidad de vida.
Las buenas noticias y los buenos ejemplos existen y hay que apoyarse en ellos para trabajar de cara a un mejor futuro.
