Como para recordarnos la gravedad del mal que nos aqueja, la procuradora de la Nación también se une al cúmulo de críticas por el letargo e ineficiencia de la Corte. Compartimos plenamente las alegaciones vertidas y la justificada preocupación ya que la dilación en resolver las peticiones para investigar a los diputados, se convierte en un oportuno aliado para cobijar la corrupción.
Ello, claramente contribuye al desvanecimiento y dispersión de las pruebas que dichas investigaciones suponen. Siete meses y más, tienen algunas de las ocho peticiones que acumulan polvo olvidadas en algún rincón de los despachos de los magistrados de la Corte Suprema, aguardando tal vez a que el infalible tiempo se haga cargo y acabe con la preciada y necesaria evidencia.
Seguiremos incisivos hasta ver alguna luz de transparencia que renueve a los panameños nuestro sueño –hoy efímero– de justicia.
