El interés comercial ha ganado en el calendario muchos días que celebrar. El de hoy, a pesar que no escapa de esta corriente mercantilista, es quizás el más especial y con más sentido, porque simboliza la vida y el amor más comprometido.
Pero no todas las madres celebrarán: muchas pasarán el día en el olvido, abandonadas en un asilo o presas de una vida sin amor. Habrá hijos que se acuerden de ellas cada 8 de diciembre, pero no reparan en su necesidad de cariño el resto del año.
La vida gira en espiral y cobra sus cuentas. Para las madres cuya faena es a tiempo completo y la ejercen con abnegación, felicidades. Para aquellas cuya conciencia hoy les pide cuentas es su oportunidad para reflexionar.
