No es suficiente tener buenas intenciones para verdaderamente impulsar un cambio social a favor de los discapacitados. El esfuerzo requiere que todos los sectores de la sociedad aportemos una cuota adicional, pues las discapacidades no son todas iguales y los esfuerzos de integración tienen que responder a la realidad de cada carencia. De lo contrario, las políticas generales no alcanzarán avances duraderos en materia de derechos humanos sino simplemente propósitos genéricos que lejos de integrar pueden lastimar, humillar y profundizar las brechas con la sensible minusvalidez. Apoyamos la inclusión, pero entendiendo que debe acompañarse de técnica, entrenamiento y concienciación. Que los ciudadanos de todas las edades y situaciones económicas pongamos la cuota de tolerancia, respaldo y respeto que requiere un futuro de oportunidad digna y más humana para nuestros discapacitados.
Hoy por Hoy 2005/12/04
04 dic 2005 - 05:00 AM
