Los magistrados pueden dormir tranquilos. La Asamblea hizo exacta-mente lo que anunció la semana pasada: archivó la denuncia ciudadana presentada contra los miembros de la Corte Suprema con fundamento en las ya habituales sutilezas jurídicas.
De paso, cerró de un portazo la salida, dentro del marco institucional, que tenía la sociedad para analizar el comportamiento de los magistrados señalados con casos concretos. ¿Y la ética? Guardada bajo las siete llaves, cuatro puestas por el oficialismo y tres por la oposición en la Comisión de Credenciales de la Asamblea. Cada vez más alejados del escrutinio público, y ciegos ante las demandas de rendición de cuentas, a los diputados los encontraremos siempre unidos cuando se trate de guardarse las espaldas.
Los esfuerzos de la sociedad civil quedan así desechados, de un plumazo legislativo. Ahora los ciudadanos le reclamamos al partido gobernante, y a sus aliados de ocasión, que nos diga qué solución le ofrecen a la inmensa mayoría de los panameños que exige cambios en el Órgano Judicial. Basta de la demagogia y del eslogan de campaña, aquel que prometía "cero corrupción", pero que convenientemente olvidó decirnos cómo combatir esa corrupción con semejantes magistrados dirigiendo la justicia.
