El enfrentamiento diplomático entre México y Venezuela es un síntoma preocupante. Lo que empezó con un insulto personal, inadecuado y clásico ya en la política lenguaraz de Hugo Chávez, es ahora un enconado enfrentamiento entre dos importantes Estados latinoamericanos. No es el único ejemplo de desencuentro bilateral en nuestras latitudes. Argentina y México acaban de superar otro escollo, tras la agitada cumbre de Mar del Plata; Ecuador y Colombia andan enfrascados en una pelea fronteriza de cuenta de la guerrilla y los narcotraficantes; Perú y Chile gestionan ahora el tizón ardiente de Fujimori, la disputa de la salida al mar entre Bolivia y Chile... Por desgracia Latinoamérica no es un ejemplo de bloque, y pierde oportunidades en este mundo de grandes conglomerados económicos y culturales por andar en rencillas internas. Lo que hay que pedir es cordura y estrategia. Cordura para que choques verbales, como el de Fox y Chávez, no desemboquen en males mayores. Estrategia para entender que la cooperación regional dará más frutos que las pequeñas batallas entre vecinos.
Hoy por Hoy 2005/11/16
16 nov 2005 - 05:00 AM
