El ritual es el siguiente: acérquese a la ventana, respire y sienta cómo la identidad es parte del aire de cada día. Después, desayune, no evite la carimañola o la torreja, no piense hoy en colesterol. Pasee por las calles de su ciudad, de su pueblo, o esa vereda de tierra preñada de fertilidad y de ilusión. Dese cuenta de que la patria, en contra de lo que escribió el alma de Miró, no es tan pequeña, sino que se extiende allá donde habita un panameño, en cualquier esquina del mundo. El ritual termina saludando a punta de sonrisa amanecida a vecinos, amigos y desconocidos, porque la patria está compuesta de personas vivas con anhelos por cumplir y de héroes nacionales que construyeron nuestra historia con sus deseos realizados. Hoy celebramos nuestro nacimiento como república, el inicio del largo y jubiloso proceso de independencia. Es el momento de recordar que, por encima de los intereses personales o grupales, hay un espacio común donde nos encontramos y donde nos reconocemos: la patria. ¡Feliz día, soberano e independiente, compatriotas!
Hoy por Hoy 2005/11/03
03 nov 2005 - 05:00 AM
