Mal día para la credibilidad del aparato institucional. El jefe antinarcóticos de la Policía Técnica Judicial con cargos por narcotráfico de altos vuelos; los investigadores del caso Bosch con la credibilidad bajo mínimos, y 862 funcionarios dispuestos a no cobrar su quincena antes que a declarar sus bienes, a pesar de la advertencia que hace un mes les hizo el Contralor General.
La buena noticia es que algunas de las informaciones insinúan una limpieza en el corrupto y maltrecho funcionariado. Pero esa higiene debe ser profunda para que los ciudadanos crean en un Estado en el que, si queremos progresar, necesitan creer.
Falta saber qué ocurre al interior de la Dirección de Migración, ver resultados en la cacareada reforma del sistema judicial, olvidar las coimas que piden funcionarios de departamentos sensibles al desarrollo comercial y empresarial del país, sentir la eficiencia en la atención de las instituciones públicas. Ya que han comenzado, aprieten el acelerador.