Las protestas de los universitarios pierden todo sentido y valor cuando se hacen por razones baladíes. Ayer, los estudiantes volvieron a bloquear vías por el alza del precio del combustible. Las universidades han sido —y deberían seguir siendo— los recintos del pensamiento de los cuales surgen las ideas de avanzada, los proyectos de desarrollo sin los ardores políticos y sin las urgencias de lo comercial.
Por eso, se podría esperar de la Universidad de Panamá el proyecto que reoriente nuestro esquema energético y que amortigüe los efectos desastrosos de las permanentes alzas del combustible dictadas por un mercado internacional en el que nada tenemos que decir. Sin embargo, del recinto universitario lo que salen son piedras.
Los estudiantes protestan contra lo que sea, aunque no se pueda solucionar en el país o no tenga ni pies ni cabeza. ¿Han pensado en estudiar y aportar soluciones?
