La amnesia histórica de nuestros pueblos solo es comparable con el descaro político de nuestros dirigentes. Alberto Fujimori anunció ayer su candidatura presidencial para las elecciones de 2006 en Perú.
Lo hizo desde Japón, donde ha vivido los últimos años para esquivar losprocesos que tiene abiertos por corrupción en su país. Lo más grave es que, si finalmente se presenta, es posible que gane. No será el primer caso -ni el último- en Latinoamérica.
No nos extrañemos si vemos correr en las elecciones a Arnoldo Alemán en Nicaragua o a Lucio Gutiérrez en el Ecuador. De hecho, ya tuvimos que presenciar el espectáculo del ex dictador Efraín Ríos Montt en Guatemala, del ex golpista Hugo Chávez en Venezuela y escuchamos habitualmente los sueños de regreso a Ecuador de Abdalá Bucaram. ¿Qué hemos hecho los latinoamericanos para merecernos esto?
