La entrega de Amael Acosta a las autoridades preocupa porque esta escena la hemos presenciado antes -recuerden a Bolívar Pariente decidiendo el dónde y el cuándo-. Las autoridades no pueden estar a merced de los prófugos y los bloques de búsqueda tienen que transmitir el mensaje de que, una vez conformados, pueden hacer su trabajo de manera rápida y efectiva.
Los delincuentes salen y entran por nuestras fronteras sin que nadie se dé cuenta y la justicia debe esperar a que ellos sean los que decidan que es hora de entregarse. Los mensajes de cambio en la Policía Nacional deben acompañarse de ejemplos y de mejoras en las otras instituciones de seguridad.
La coordinación y la claridad a la hora de actuar son fundamentales para que se comiencen a cosechar resultados. El país necesita de buenas noticias que reviertan la sensación de que la impunidad gana la partida.