El problema del costo de vida y el alza del combustible nos golpea a todos. Ello hace imperativo que la solución goce del concurso de todos también. Enfrentar otro incremento, amerita actuar con verdadera conciencia ciudadana.
Que real y efectivamente entre todos coadyuvemos con las políticas de contención y ahorro energético. La desesperación y el caos no conducen a desarrollar técnicas ni prácticas eficientes, por ello, solo en la medida en que todos enrumbemos nuestras propias actividades -en lo cotidiano y en los quehaceres individuales- podremos contribuir a evitar desperdicios y disminuir el consumo.
Alarma general, amenazas, cierres, protestas y desasosiego público no ayudan a aliviar la carga económica. Actuemos con inteligencia y solidaridad ciudadana para que entre todos sumemos esfuerzos hacia un objetivo común de ahorro masivo.
