Hay un punto crítico cuando de hacer justicia se trata. Y es ese en el que los expedientes duermen el sueño de la ineficacia –involuntaria o inducida– y los ciudadanos traducen dilación por mala intención. No investigar y tramitar las denuncias –tengan fundamento o no– contra magistrados de la Corte Suprema de Justicia significa reforzar la percepción que tenemos los panameños de que la impunidad tiene nombre y de que la ineficacia no es casual cuando de altas jerarquías se trata. Igual pasa cuando los organismos estatales dudan a la hora de imponer su autoridad coercitiva a grandes grupos económicos.
Esa es la imagen que está transmitiendo la Clicac al demorarse en multar a las empresas que participaron en el juego monopolístico de la carne. Lo hemos dicho otras veces, la rectitud no solo hay que pregonarla, sino que debe mostrarse con hechos.
