Por supuesto. Luego de las disputas infantiles, la demagogia y las tácticas dilatorias, el tiempo se fue. La mesa del diálogo por la CSS no ha podido siquiera considerar los temas más importantes, ni hemos escuchado propuestas de los grupos más beligerantes. El Gobierno ha decidido prolongar la suspensión de la Ley 17, dándole una oportunidad adicional a los integrantes para la conciliación de los diversos intereses.
Es tiempo de que los participantes del diálogo pongan una cuota extra de esfuerzo para advenir las diferencias y realmente encontrar una solución viable a la ya bien dilatada reforma a la CSS. No se trata de seguir posponiendo un trago amargo, se trata de tomar decisiones difíciles pero necesarias para recuperar la primera institución social del país y permitir que la población pueda gozar de adecuada atención médica, de una digna jubilación y, principalmente, de devolverle la confianza a la ciudadanía. Con el diálogo eficaz, las soluciones son posibles.
