Señoras y señores diputados: las exoneraciones son como los embarazos. No existen a medias. La ciudadanía no puede quedarse tranquila ante las vagas promesas de la nueva directiva de la Asamblea Nacional de estudiar qué hacer con las exoneraciones y privilegios legislativos. Algunas voces hablan de reducirlas, pero no es suficiente.
¿Conocen de algún trabajador panameño a quien se le otorguen exoneraciones para que pueda desarrollar su trabajo? ¿Por qué deben gozar los diputados de prebendas disfrazadas de ayuda para desempeñar las funciones por las que ya se les paga... y muy bien?
No hay términos medios. Renuncien a esos innecesarios beneficios que no sólo empeoran su imagen sino que sirven para que algunos diputados ostenten o negocien carros de lujo y en situación ‘embarazosa’.