Las investigaciones empiezan a arrojar resultados y los históricos aprovechadores de la cosa pública en beneficio particular, están recibiendo el escarnio ciudadano. Hasta ahí, todo bien. Pero la limpieza debe incluir también la sanción ejemplarizadora.
Si un diputado es implicado en narcotráfico eso debe, como mínimo, costarle no solo el desprestigio sino la curul. El diputado kuna, además del último escándalo, lleva sobre sus hombros la exoneración del auto más vistoso y la acusación por contrabando de licor y cigarrillos desde la Zona Libre.
Y todo esto, nada más en lo que va del año. Solo cuando las sanciones sean disuasivas de la conducta ilegal o antiética, habremos realmente dado un paso hacia adelante.
