Lo hasta ayer impensable, por fin se concreta. Un funcionario de la talla de un fiscal, que parecía fuera del alcance de la Ley, ahora tendrá que someterse a ella. Si bien es tan solo un buen principio, constituye la ruptura de un enraizado paradigma. Todo servidor público debe entender que su cargo -por bajo o alto que sea- no le da derecho a sentirse ni actuar por encima de la Ley; pues, quienes están llamados a ejecutarla, también deben saber que están sujetos a ella. El fiscal que es investigado hoy por los graves hechos en los que fue sorprendido, también deberá someterse a la justicia, la otra materia pendiente. Le toca entonces a quienes deben imparcialmente actuar en nombre de la justicia, decidir el futuro de este funcionario. Ojalá, cuando llegue a sus manos este caso, su proceder honre la sagrada responsabilidad que les ha sido confiada.
Hoy por Hoy 2005/08/21
21 ago 2005 - 05:00 AM
