Los aniversarios históricos suelen ser motivo de celebración colectiva, de orgullo de una nación. Hoy tenemos dos motivos para armar fiesta. El primero es el del 486 cumpleaños de la ciudad de Panamá.
El segundo, el de los 91 años que han pasado desde la apertura oficial del Canal que nos ha dado oxígeno económico y que, desde hace cinco años, es administrado exitosamente por Panamá. Pero hay aniversarios que sirven para que la memoria colectiva no se diluya. Hoy, hace un año que la ex presidenta Mireya Moscoso tuvo el descaro de inaugurar el Puente Centenario, en el que se gastó 104.3 millones de dólares.
Se le olvidó un pequeño detalle: las vías de acceso. Todavía no ha podido cruzar el puente un solo vehículo, ni siquiera el nuevo carro de la ex presidenta. ¿Cómo puede ser que nuestros pueblos sean tan tolerantes y aguanten una estafa de este tamaño? Celebremos que seguimos adelante y que tenemos memoria, aunque sería bueno poder festejar algún día el hecho de que los que nos engañan y roban pagan por su infamia.
