La Comisión de Reformas Electorales discutió esta semana el tema del subsidio electoral. Resulta que mientras los partidos políticos deliberan entre porcentajes y fórmulas para afinar el reparto de los fondos, los ciudadanos esperamos reformas más profundas.
Se trata de sumas millonarias que se sustraen del presupuesto nacional, y de todo tipo de necesidades comunitarias, para ser destinadas a las organizaciones políticas.
Bien es cierto que los partidos políticos son esenciales para la democracia, pero es esencial también el comportamiento y la rendición de cuentas de estos. No se trata de clubes privados que se comportan al querer de un grupo de dirigentes mientras reciben fondos públicos.
El subsidio oficial solo se justifica si los partidos se comprometen, a cambio de los fondos, a ser transparentes revelando al público el resto de las donaciones que reciben de particulares, cosa que hasta la fecha han rehusado hacer. Solo así se puede empezar a entender la razón de ser de semejante subsidio.
