Ayer se dio un gran paso en la consolidación del sistema democrático panameño. El presidente, Martín Torrijos, sancionó la ley que deroga el conjunto de normas represivas de la libertad de expresión y de prensa, conocidas como "leyes mordaza".
Todo un andamiaje jurídico construido durante la dictadura militar temerosa de la difusión y del debate de las ideas y opiniones de los panameños, que vergonzosamente se mantenía vigente luego de recuperada la democracia. El Presidente cumplió con la palabra empeñada ante la Sociedad Interamericana de Prensa, en marzo de este año, y este hecho hay que reconocerlo públicamente.
No se trata de un asunto gremial que solo afecte a periodistas y medios de comunicación, sino de la esencia misma de la sociedad libre que pretendemos construir los panameños. Y si bien es cierto que aún nos falta mucho para alcanzar la democracia moderna a la que tenemos derecho, y que la madurez política nos permitirá ir mejorando otras normas y prácticas cuestionables, no debe quedar duda del triunfo que representa haber borrado de nuestros códigos semejante adefesio represivo.
