Los ojos del país están sobre la mesa del diálogo que debe iniciarse mañana martes. Es necesario que en la convocatoria haya propuestas concretas para resolver un problema ineludible, como es el inminente colapso de la Caja de Seguro Social (CSS). La expectativa es que este diálogo no se convierta en un escenario de confrontación ni en una tribuna de sordos.
La decisión de ir a una negociación con todas las partes no se puede interpretar como un síntoma de debilidad de ningún sector. Por el contrario, debe asumirse como el mecanismo más idóneo para resolver un problema que atañe a toda la comunidad.
La historia se encargará de juzgar a quienes con sus actuaciones obstaculicen una iniciativa que tiene como finalidad salvar la CSS y poner fin a un conflicto cuyas consecuencias afectan a todos por igual. Por eso se impone el genuino interés de garantizar la institucionalidad del país y devolver la confianza y tranquilidad a los panameños.
