Negativas, posiciones extremas, intransigencia. ¿Cuál es el objetivo? ¿Hacia dónde nos dirigen estas posturas y qué fin persigue el llamado obtuso, por un lado a mantener la huelga y las protestas de calle y, por el otro, a iniciar un diálogo sin la parte que precisamente ha provocado la concertación del mismo? Si esas actitudes se traducen en un mejor futuro para los panameños, somos los primeros en acogerlas. Pero no se avista una salida y la situación se torna peligrosa.
Parece absurdo inaugurar un foro sin la participación de FRENADESSO. Pero también es condenable que FRENADESSO carezca, más allá de su combatividad y beligerancia, de planteamientos de fondo que permitan resolver el problema.
Todos estamos llamados a pagar la cuota de sacrificio que exige el mantener la viabilidad económica de una institución fundamental para el bienestar social de los sectores más humildes y desprovistos del país. Pasemos del mero rechazo y el eslogan fácil, al diálogo y las propuestas sensatas para enterrar el oscurantismo que nos acompaña y que no conviene al interés general.
