El país navega en un mar de corrupción. La impunidad reinante no hace más que incentivar los actos dolosos contra la administración al asegurar a los actores que las lesiones no serán castigadas. Si bien el anuncio del Contralor General es un paso en la dirección correcta, preocupa la agenda que ha anunciado la recién designada Secretaria Ejecutiva del Consejo Nacional de Transparencia, quien ha manifestado al país que la función de la oficina anticorrupción no es perseguir la corrupción sino prevenirla. Es acertado el componente preventivo y docente que debe implementarse, pero una oficina de tan alto nivel debe ir mucho más allá. Del Ejecutivo debe salir una real y efectiva estrategia para combatir la corrupción. Esta administración lleva consigo la promesa de “cero corrupción”, para lo cual se requiere mucho más que el nombramiento de comisiones o la preparación de manuales del “deber ser”, que, por cierto, ya existen en los códigos penales y administrativos vigentes. Esperamos sanciones ejemplares que mitiguen la impunidad y la creencia popular de que el juega vivo en el Gobierno sí paga, y que la promesa electoral es más que un simple lema de campaña.
Hoy por Hoy 2005/04/28
28 abr 2005 - 05:00 AM
