Más allá de la confusión causada por el error en unos supuestos créditos en las concesiones portuarias, no podemos distraer la atención de lo medular: Panama Ports Company (PPC) ha recibido beneficios injustificados por una vergonzosa equiparación, en detrimento de los intereses de todos los panameños. No importa el adjetivo que se le endilgue, nada podrá ocultar el hecho de que PPC participó de una contienda pública y la única razón por la cual el Estado le adjudicó la concesión fue precisamente por el precio –superior al de sus contrincantes– que ofreció pagar. No hay excusa alguna que justifique el uso de los que eran los puertos más importantes del país sin pagar un centavo por ellos. Cada día que pasa, PPC registra descomunales ingresos mientras hace uso gratuito de las facilidades que le fueron dadas en concesión. La bochornosa “equiparación” que obtuvieron de un gobierno plagado de acusaciones de corrupción se mantiene intacta, gracias al favor de una Corte Suprema complaciente ante toda clase de triquiñuelas jurídicas. Dejémonos de paños tibios y contemplaciones. PPC debe asumir su responsabilidad, honrar los términos económicos contratados y retribuir a los panameños la parte que nos toca de la exitosa operación portuaria que mantiene en este país.
Hoy por Hoy 2005/04/26
26 abr 2005 - 05:00 AM
