Benedicto XVI es el nuevo Papa de la Iglesia católica. Los sectores más tradicionales de la Iglesia se felicitan por el triunfo de quien, desde 1981, ha sido el guardián de la ortodoxia romana más inmovilista. Pero fuera de la celebración quedan también miles de católicos, muchos en Latinoamérica, que esperaban el inicio de una era reformista que cerrara la distancia entre el dogma de la Iglesia y la praxis de sus feligreses. La elección del cardenal Ratzinger ocurre en una época confusa, en que, muertas las ideologías, los ataques terroristas y el miedo al extraño están provocando devaneos fundamentalistas. La Iglesia católica, con el resultado del cónclave cardenalicio, parece mirar al pasado. Ojalá que el nuevo Papa, al dejar su puesto al frente de la temida Congregación para la Doctrina de la Fe, abra sus manos a todos los católicos y escuche las voces divergentes de una comunidad que por inmensa, es también diversa.
Hoy por Hoy 2005/04/20
20 abr 2005 - 05:00 AM
