Las acusaciones mutuas entre dos altas figuras del PRD se suman a las tantas otras que, desgraciadamente, amenazan el ya recargado nivel de tolerancia a la corrupción doméstica que enfrentamos a diario. Lo peculiar de este caso es que el acusado es –por coincidencia- el diputado presidente de la Comisión de Credenciales, responsable, precisamente, de evaluar la integridad y juridicidad de la actuación de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y demás nombramientos sujetos a ratificación legislativa. Como si no fuera suficiente, resulta que el querellante es el actual director de la Lotería Nacional de Beneficencia (LNB), entidad del Estado que, por las importantes sumas que genera, debe ser administrada por alguien cuya solvencia moral sea irrefutable, incuestionable e intachable. Características estas que no parecen ser los atributos de estos militantes del PRD que ahora se disputan casi medio millón de balboas. ¿Hasta dónde llegarán los escándalos de corrupción que llenan nuestras páginas, sin que jamás veamos a nadie en la cárcel?
Hoy por Hoy 2005/04/12
12 abr 2005 - 05:00 AM
