Una sociedad democrática debe encaminarse hacia la abolición de los privilegios, en especial los que se han autoconcedido las autoridades. Cada vez que se plantea su eliminación, la iniciativa tropieza con la oposición de los privilegiados. El Órgano Judicial, que en boca de su presidente los defendió con vehemencia, se aferra a ellos, tal y como lo han hecho una y otra vez los parlamentarios. Y claro, la negativa de renunciar a los privilegios cobra relevancia por la magnitud de las exoneraciones que involucran estos beneficios. Los diputados son funcionarios bien remunerados, de los mejores en el Continente, mientras que su producción legislativa y sus funciones fiscalizadoras son duramente cuestionadas por la población. En lo que va del período que corresponde a los diputados recién elegidos, más de 30 han utilizado sus prerrogativas para librarse del impuesto de introducción de vehículos, mientras que otros tantos suplentes también han aprovechado esta ventaja. ¡Entonces dicen los legisladores de antes, y los diputados de ahora, no entender por qué es tan mala la percepción que de ellos tenemos el resto de los panameños!
Hoy por Hoy 2005/04/04
04 abr 2005 - 05:00 AM
