Cuando el mundo se agita entre catástrofes naturales y guerras provocadas, con resultados de hambre y pobreza humana en aumento, el Secretario General de la ONU ha propuesto la mayor transformación de este organismo desde su creación misma. Si bien la génesis de la ONU obedeció a circunstancias muy particulares de los años cuarenta, la legitimidad de su existencia es incuestionable. Lo que sí ha causado agruras es la falta de presión, atención y presencia cuando ha sido necesario. Por ello, re-pensar el papel de la ONU para ampliar su esquema participativo y su brazo ejecutor a través del Consejo de Seguridad, debe ser apoyado si la intención es que subsista el organismo con transparencia y fuerza beligerante para realmente hacer una diferencia en la postura de la comunidad internacional. De lo contrario, seguirá percibiéndose a la ONU como vocera de las potencias mundiales y no como el reflejo del consenso internacional de voluntades.
Hoy por Hoy 2005/03/23
23 mar 2005 - 05:00 AM
