Un informe del BID presentado ante la Asamblea revela que compartimos, junto con El Salvador, los penosos dos últimos peldaños en cuanto al manejo del personal que labora en el Estado. Los políticos, de todos los partidos gobernantes, se han burlado de la Carrera Administrativa para perpetuar el triste clientelismo criollo. Sin una estructura seria de personal seleccionado por méritos y que permita la estabilidad y promoción, los servidores públicos no encuentran adecuada valoración a la función, y no podremos aspirar jamás a la más mínima eficiencia gubernamental. No es honroso que se nos compare con los peores del continente americano. Hay una ley que ha sido ignorada intencionalmente por casi una década. Ahora, ante la Comisión de Trabajo de la Asamblea, se discute un nuevo intento por adecuar el viejo instrumento abandonado a la realidad de la administración pública actual. Es hora de que el Gobierno preste cuidado al tema, desempolve y ajuste la ley, y cumpla su promesa electoral, para permitir que se tase en su justo valor el recurso humano y su función de utilidad pública.
Hoy por Hoy 2005/03/22
22 mar 2005 - 05:00 AM
