La falta de confianza y credibilidad en la actual Corte Suprema no es temeraria, casual ni mucho menos producto de una caprichosa inconformidad ciudadana. Una vez más somos testigos dolientes de la falta de independencia de sus miembros. El magistrado Cigarruista ha ordenado, sin la menor vergüenza, suspender la investigación que le sigue la Contraloría a uno de sus ex copartidarios. Nuevamente la Corte impide una investigación. A la triste decisión habrá que sumarle el mensaje funesto que envía el político convertido en magistrado que protege a los de su colectivo. No se trata de inculpar o no a un funcionario, pues las raíces son más profundas y las argucias impiden conocer a fondo lo ocurrido. ¿Por qué Cigarruista impide que a Delgado se le llame a rendir cuentas? La decisión paraliza una pesquisa que logró rescatarse pese a las maniobras del ex contralor Weeden quien, un día antes de abandonar su cargo, también ordenó el cierre del expediente. Entonces, ¿tenemos o no válidos motivos para dudar de la independencia de los magistrados?
Hoy por Hoy 2005/03/17
17 mar 2005 - 05:00 AM