La divulgación del detalle sobre el uso y destino de los fondos de la partida discrecional de la Presidencia es un hecho que no puede pasar inadvertido. Ha sido una lucha de años. Al fin se deja ver desde Palacio una voluntad por rendir cuentas que merece el reconocimiento ciudadano. ¿Será el inicio del sendero que nos lleve a la tantas veces prometida, y traicionada, transparencia en la gestión pública? El comportamiento contrasta meridianamente con el oscurantismo e hipocresía de los dos mandatarios anteriores que hasta el día de hoy se empeñan en escondernos las evidencias del uso dado a las fortunas dispuestas. Sigamos caminando. A establecer parámetros mínimos para que los ocupantes del Palacio de las Garzas puedan asignar los fondos de manera que una donación, un viaje, una contribución o una operación pueda mostrarse públicamente y no sigan siendo la fuente de vergüenza e indignación ciudadana que hasta ahora ha sido. Al final, los fondos nos pertenecen a todos los panameños y en la utilización justa y responsable radica el fundamento de la justicia social. ¿Y hablando de fondos y partidas, qué dicen las otras entidades estatales, autónomas y semiautónomas? La transparencia tiene que ser vertical, horizontal y total.
Hoy por Hoy 2005/03/15
15 mar 2005 - 05:00 AM
