Como es costumbre ya, el Gobierno de Estados Unidos ha publicado su informe anual sobre el respeto a los derechos humanos en el mundo. Al margen de cualquier sentimiento antiimperialista o de la arrogancia que muchos puedan percibir ante la acción de la potencia mundial al evaluar la situación interna de otro país, se hace harto evidente el doble discurso de la administración actual. Y es que, en esta materia, el país del norte ha ido perdiendo su liderazgo moral al punto que cae como una broma de mal gusto condenar “al resto” de los países, sin percatarse de sus crecientes abusos. Washington ha preferido mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. El informe simplemente hace caso omiso a las serias violaciones y torturas en Abu Ghraib y Guantánamo, ni contempla los abusos a detenidos en Irak y Afganistán. Más aún, queda en evidencia el preocupante deterioro de los derechos fundamentales de los propios estadounidenses dentro de su territorio, así como de tantos extranjeros visitantes, a consecuencia de un creciente ambiente represivo que mucho da de qué hablar en el mundo.
Hoy por Hoy 2005/03/02
02 mar 2005 - 05:00 AM
