El asalto a mano armada perpetrado contra la empresa Hamburguesas Rancheras y donde se robaron una suma importante de dinero, llama poderosamente la atención por las circunstancias que rodearon el hecho. Más que el acto delictivo en sí, sorprende la reacción del propietario del local que, actuando como en las mejores películas de acción, escenificó en varias avenidas de la ciudad una persecución y tiroteo ante la vista de la comunidad. Es una realidad que la delincuencia se ha adueñado de los barrios y que las autoridades han perdido el control de las calles. Ante esta situación es inconsecuente que la Policía Nacional le pida paciencia a un pueblo que ya llegó al límite. Pero tomarse la justicia por las manos no puede ser la solución, especialmente cuando esto pone en riesgo la vida y seguridad tanto de la víctima como de ciudadanos inocentes ajenos al hecho. Es hora de que las autoridades redoblen su esfuerzo por controlar la delincuencia y mantener el clima de seguridad que requiere el país, si pretende abrir sus puertas al turismo y a la inversión.
Hoy por Hoy 2005/02/23
23 feb 2005 - 05:00 AM
